“En el siglo XXI –es decir hoy- estamos en un momento populista”: El Populismo desde la Academia

Por Alise Brillault

En esta sección, hemos contactado a Salvador Martí i Puig, para que nos responda cinco preguntas en torno al Populismo en América Latina y Europa. Salvador Martí i Puig es catedrático de la Universitat de Girona y miembro del Centro de Relaciones Internacionales de Barcelona CIDOB. Es Licenciado y Doctor en Ciencias Políticas y ha realizado varias investigaciones sobre política comparada en América Latina, procesos de democratización, sistema de partidos, movimientos sociales, entre otros. Además, es profesor asociado del Institut Barcelona d’ Studis Internacionals (IBEI). A continuación sus respuestas:

  1. ¿Cómo ha evolucionado el Populismo desde Perón?

Podemos decir que el populismo ha ido evolucionando muchísimo a lo largo de todo el siglo XX. Es más, hay gente que se empeña en decir que el populismo ha muerto, pero el populismo se resiste a morir, se reactualiza. Más allá de lo que significa el Peronismo, podríamos decir que los elementos claves que definen al populismo se han ido reestructurando a lo largo del tiempo, y esos elementos son: la identificación de un líder carismático, la utilización de un discurso de “nosotros pueblo” contra otros, es decir “ellos” que son élites, nosotros “nación” contra los que son “exteriores”, el tema de que no importa el partido, sino lo que importa es una plataforma directa de un personaje, y finalmente el tema de hacer política rápida sin intermediación. Esos 5 elementos se han reactualizado mucho. Si miramos fenómenos como el de Trump, pero también miramos el de Le Pen en Francia, o el de Chávez, vemos que estos 5 elementos se van transformando encontrándolos en muchos países y en muchas expresiones.

  1. ¿Se puede observar en América Latina movimientos populistas de derecha similares a los que existen en Europa?

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foto cortesía de Salvador Martí i Puig

Yo creo que cada país adapta el populismo a su realidad concreta. Además, si definimos un fenómeno populista como aquel que tiene los 5 elementos que acabamos de exponer, podemos ver que lo pueden tener formaciones de derechas, de izquierdas, de extremo-centro, de todo. Por lo tanto, vemos fenómenos populistas que divergen en su adscripción ideológica y también en sus fórmulas. Creo que en Europa, una parte del populismo ha florecido desde la extrema-derecha, o lo que hoy se llama derecha radical. Y allí observamos casos como la Lista Pim Fortuyn en Holanda, el movimiento de los verdaderos finlandeses, el frente nacional en Francia, el partido liberal FPO en Austria, el UKIP en el caso británico, que son básicamente derecha radical.

En cambio, en América Latina ha habido expresiones que han sido nominalmente más de izquierdas, pero nada indica que no pueda haber también movimientos de derechas a futuro en el caso latinoamericano, y aquí (Europa) también pueda ver alguna manifestación que pueda ser de izquierdas. Pero sí, es verdad que se ha manifestado más desde la derecha radical en Europa, mientras que en América Latina más desde la izquierda. Sin embargo, esto puede cambiar.

  1. ¿Existe un vínculo que una el surgimiento de estos movimientos en América Latina? Si existe ¿cuál sería? Por ejemplo: los agravios económicos, el miedo a que la identidad nacional se comprometa, o una respuesta al incremento de la migración.

En principio en América Latina, como es una sociedad que comparte una gran estratificación y distancia económica, es fácil que los populismos se vertebren a partir de esa gran desigualdad. Básicamente podemos decir que el agravio más notorio en América Latina es la desigualdad, por lo tanto los movimientos populistas fácilmente encuentran ese elemento como un eje vertebrador. Por otro lado, podríamos decir que en sociedades con mayor bienestar como las europeas probablemente lo que vertebra es la incertidumbre y el miedo al futuro. Así, los populismos aquí (en Europa) se vinculan más a partir de ese pensamiento que no es un agravio vivido sino una amenaza percibida. Cada sociedad en función de sus características articula o no determinado populismo. Luego, también podríamos decir que hay fenómenos que sin ser del todo populistas tienen en su forma de operar algún ingrediente, algún elemento populista. Y en ese sentido, se puede aseverar que en el siglo XXI –es decir hoy- estamos en un momento populista.

Tengo la sensación que la nueva era es de miedos e incertidumbres donde ha incrementado la desigualdad y se perciben mayores amenazas potenciales. Por lo tanto, es fácil que hoy existan fenómenos de cierta naturaleza populista a pesar de tener expresiones muy diferentes. Por ejemplo, podríamos decir que hay un populismo de derechas en España antinacionalista catalán, pero también el nacionalismo catalán tiene algunos elementos propios del populismo.

Es decir, al día de hoy, muy pocos escapan del populismo.

  1. ¿Cómo afectan estos movimientos de derecha al futuro de la Unión Europea?

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foto cortesía de Salvador Martí i Puig

Yo creo que los efectos van a ser diferentes en función de cuál va a ser la política que se aplique estos próximos años desde los gobiernos. Por ejemplo, si Macron en Francia puede resolver parte de los problemas que más preocupan a la gente, es probable que el populismo de derechas tenga cada vez menos apoyo. Pero si la llegada de Macron no sirve para resolver ninguna de las demandas, el futuro es para la derecha populista. Y así sucesivamente. Es decir que existe una responsabilidad de los gobiernos en curso de tener voluntad y capacidad para responder las demandas sentidas. Como he dicho, en el caso de Europa tiene que ver con dos temas: la gente joven y su inserción en el mercado laboral, es decir, tener una vida digna, y para la gente mayor, poder atenuar los miedos frente a la incertidumbre.

  1. ¿Perón fue un dictador o solo un líder populista?

Yo creo que no fue dictador. Perón fue elegido en sus diversos periodos de mandato. Además, fue una persona carismática, muy polémica pero no fue un dictador autoritario. En efecto, quien lo depuso a través de un golpe de estado sí que fue un dictador. Argentina, en este medio siglo, ha tenido grandes dictadores -terribles y monstruosos-; pero no, lo que ocurre es que Perón tiene un estilo de política populista que lo convierte en un líder quien, aún hoy en Argentina tiene grandes entusiastas y grandes detractores. Los entusiastas creen que es Dios, y los detractores que es dictador. Pero tengo la sensación que no es ninguna de las dos cosas.

 

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