Nosotros somos los justos: la dialéctica del conflicto

By Marc Garcia Palma

El uso de la dialéctica en conflictos, ya sean estos sociales o armados, ha sido tradicionalmente uno de los pilares históricos en la confección de facciones confrontadas. El discurso polarizador, tradicionalmente canalizado desde el poder, recurre tanto a momentos puntuales como al mismo contexto en el que se desarrolla el conflicto y su pasado histórico para justificar la construcción de una dialéctica basada en la dicotomía nosotrosellos. El establecimiento de antagonismos sociales, además de generar causas justas para el bando que los establece, marginaliza las posiciones intermedias o equidistantes y las posiciona como enemigo natural – quizá les suena la palabra traidor.

Esta dimensión adquiere especial importancia en el caso de los conflictos interétnicos. Históricamente, la convivencia de dos o más identidades culturales en un mismo territorio nunca ha sido un elemento suficiente – permítanme subrayar el término – para el conflicto, así como tampoco en sociedades con confesiones religiosas diversas. Por el contrario, comúnmente los enfrentamientos entre distintas comunidades son producto de la injerencia extranjera o consecuencia de ciertas decisiones políticas. Es alrededor de estas decisiones políticas donde se articula un discurso oficial que, mediante el mecanismo descrito previamente, legitime su posición y acción.

Aunque nunca han faltado ejemplos históricos – y el siglo XX resulta especialmente prolífico en materia de conflictos – la confrontación serbocroata, circunscrita dentro del conflicto mayor de las guerras de los Balcanes, resulta paradigmática para el estudio del discurso como conductor de la violencia entre comunidades vecinas. Estas dos identidades, con diferencias étnicas históricamente mínimas, se escindieron a raíz del avance del imperio Otomano hacia el interior de Europa en el siglo XIV. Mientras que Croacia, a excepción de la región de Bosnia, quedó bajo dominio del Imperio de los Habsburgo, la actual región de Serbia cayó bajo el dominio Otomano.

10481408215_a87df08fb8_b.jpg
Photo credit: archer10 (Dennis) 132M Views on Visualhunt / CC BY-SA

Deviniendo región de frontera, las comunidades serbias y croatas se convirtieron en facciones enfrentadas durante la Gran Guerra Turca (1645-1699). Sin embargo, el evento histórico que sentaría las bases de futuros agravios sería la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), siendo el conflicto esta vez entre los partisanos serbios – dentro de los cuales se encontraban los nacionalistas ultraconservadores y monárquicos Chetniks – y la llamada Ustacha croata, una organización terrorista alineada con la ocupación alemana que se caracterizó por su especial brutalidad en las acciones militares que emprendían contra los yugoslavos.

Estos eventos resultan significativos para la materia que nos ocupa, pues tras el lapso Yugoslavo encabezado por Tito, los términos Chetnik y Ustacha aparecieron de nuevo en boca de Franjo Tudjman y Slobodan Milosevic, que activamente promovieron lo que en 1991 devendría como la Guerra de Croacia (1991-1995) y que más adelante adquiriría una dimensión balcánica. Ambos términos devinieron etiquetas de gran carga emocional basada en agravios históricos, heridas abiertas, y la falta de una reconciliación real durante la dictadura de Tito por los crímenes cometidos entre 1941 y 1945.

El ejemplo de la guerra de los Balcanes constituye una muestra de cómo, mediante la fuerza del discurso, es posible deshumanizar al rival hasta el extremo necesario para alzarse en armas contra él. Sin embargo, el uso de esas etiquetas no se limita al espectro nacional. En el conflicto sirio hemos podido observar como distintos medios de comunicación hablaban bien de fuerzas democráticas o milicias terroristas; en Irán de moderados y radicales, y en Ucrania de rebeldes prorrusos y de fascistas ucranianos. La existencia de estas calificaciones en los medios de comunicación y la facilidad con la que nosotros – los lectores – las asimilamos, llevan a reflexionar sobre hasta qué punto el discurso no se entrega únicamente al enfrentamiento deshumanizado de las distintas partes de un conflicto, sino a que además éste tenga lugar bajo el consentimiento de los observadores.

MARCS

Una guerra civil es posiblemente el escenario que más bajeza, horror y destrucción puede brindar a una sociedad. Sin embargo, cuando ésta – mediante las lentes de los observadores –  se torna en contra del fascismo, el comunismo, el esclavismo, la supervivencia de una comunidad, o en pos de la libertad, comúnmente se olvida que todo conflicto tiene más de una vertiente. Con esto no pretendo justificar causas que vayan en contra de algunos de los principios expuestos anteriormente, sino subrayar como esta tolerancia al conflicto guiada por la retórica no solo aviva, sino que perpetúa situaciones deleznables.

Las guerras entre comunidades son conflictos de narrativas, y el reconocimiento mutuo de parte de éstas es la clave para su resolución y conseguir una paz real. Derribar las dialécticas que han guiado el conflicto consecuentemente pone en cuestión la deshumanización que hasta entonces había permitido asesinar en nombre de ellas. Por consiguiente, el diálogo es sumamente importante, aunque para ello deba darse primero una situación de predisposición. El factor temporal no debe menospreciarse, pues ciertos conflictos requieren de un enfriamiento que puede llevar años. La proliferación de tribunales y otros organismos internacionales es una buena noticia, ya que favorecen una adjudicación de responsabilidades reconocida y respetada, pero sus limitaciones inherentes en un sistema internacional que aún tiene como máxima el Estado-Nación demuestran que su desarrollo tiene, aún, mucho recorrido por delante.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s